TRAZADOS

LA IMPORTANCIA DE LA MASONERÍA MIXTA

Es un honor dirigirme a ustedes para reflexionar sobre la importancia de la existencia de una Masonería mixta, la dualidad que encierra su simbolismo y la responsabilidad que nos corresponde como iniciados, especialmente cuando se representa a un taller con más de veinte años de trayectoria. 

La Masonería moderna nació en el siglo XVIII como un espacio exclusivamente masculino, reflejo de las limitaciones socioculturales de aquella época. Sin embargo, la fundación de Le Droit Humain en 1893 marcó un hito al abrir las puertas de la Orden a las mujeres, reconociendo que la búsqueda de la verdad y el perfeccionamiento moral no conocen de género. En Canarias existe un claro paralelismo con esta trayectoria en la Respetable Logia Pensamiento número 1, que levantó columnas de una forma muy similar. 

Esta corriente de librepensadoras también se extendió en España a la península y Canarias

En Canarias, como digo, hemos tenido un recorrido curiosamente paralelo a Le DroitHumain; según los trabajos del profesor Manuel de Paz sobre la Historia de la Masonería canaria, hubo catorce mujeres que trabajaron y participaron activamente de diferentes talleres de Gran Canaria y Tenerife en aquella época. Manuel de Paz y Emilia Carmona nos lo aclaran cuando dicen que: “en España y, también en Canarias, hubo cierto desarrollo de la masonería mixta, o sea, de logias formadas por miembros de ambos sexos”. 

A pesar de las dificultades, la Masonería mixta canaria del siglo XIX contribuyó a fomentar redes de solidaridad intelectual y social entre mujeres, lo que permitió el surgimiento de movimientos culturales y educativos vinculados a la modernización del archipiélago. Estas mujeres masonas promovían la instrucción, el acceso a la cultura y el debate de ideas liberales en un contexto donde la opinión femenina era generalmente relegada. Así, aunque su presencia fuera minoritaria y discreta (ya que únicamente eran catorce), la Masonería  mixta en Canarias representó un primer paso hacia la visibilización de la mujer en espacios de pensamiento crítico y transformación social, anticipando los movimientos de emancipación del siglo XX.

La primera masona de Canarias fue Clotilde Cerdá, destacada concertista de arpa de fama internacional, y la gran mayoría de masonas canarias eras esposas de masones dedicadas en su mayoría a labores del hogar, aspectos que probablemente favorecieron la conversión de los talleres canarios en talleres mixtos.

La Masonería mixta nos invita a integrar todas las energías humanas en el trabajo iniciático, enriqueciendo el taller con la diversidad de experiencias y perspectivas. Al igual que en la sociedad actual no concebimos interactuar sin perspectiva de género,  la participación de mujeres en los rituales masónicos no es un simple acto social, sino una expresión simbólica de la integración de opuestos, necesaria para alcanzar la Verdad.

Lao Tse enseñó que “el Tao engendra el Uno; el Uno engendra el Dos; el Dos engendra el Tres; y el Tres engendra todas las cosas”, mientras que Heráclito afirmaba: “de las tensiones contrarias surge la armonía más bella”. La masonería mixta refleja este principio: luz y sombra, razón e intuición, firmeza y compasión que deben integrarse para construir el Templo interior y colectivo. Nuestro taller está lleno de símbolos que nos recuerdan esta dualidad y equilibrio, así como el símbolo del Yin y Yang nos recuerda que los opuestos se complementan como hombres y mujeres lo hacen en la sociedad y en los trabajos iniciáticos.

La alquimia hermética describe la Gran Obra como la unión del Sol (principio masculino) y la Luna (principio femenino) para dar lugar a la Piedra Filosofal. En términos masónicos, esta unión puede entenderse como el equilibrio entre razón e intuición, acción y receptividad, fuerza y belleza. Por tanto un ritual sin la participación de mujeres carece de una parte de ese equilibrio alquímico, quedando incompleto en su dimensión simbólica.

Ser mujer masona implica asumir una responsabilidad especial. Significa honrar la apertura histórica de la Orden y demostrar que la Masonería no reconoce género, sino virtud y disposición al perfeccionamiento personal. La mujer masona encarna la reconciliación de energías opuestas y aporta al taller una visión integradora y enriquecedora. Como recuerda Carl Gustav Jung: “la verdadera individuación solo se logra cuando se aceptan e integran las energías femeninas y masculinas del alma”. Además, representar un taller mixto con más de veinte años de existencia conlleva un compromiso histórico y ético. Cada acción y palabra reflejan no solo la integridad personal, sino también la memoria, los valores y la trayectoria de la logia, y se convierte en obligación del representante custodiar este legado y transmitirlo a quienes ingresan, manteniendo la armonía y el equilibrio que han sostenido al taller durante dos décadas.

Más allá del género y del tiempo de la logia, todo iniciado tiene la responsabilidad de trabajar en sí mismo, pulir su piedra bruta y contribuir a la construcción del templo colectivo. Platón advertía: “el mayor error consiste en confundir la sombra con la realidad”, recordándonos que la Luz se alcanza mediante el trabajo consciente sobre nuestras imperfecciones. La Masonería mixta representa así la integración de opuestos, la síntesis de lo masculino y lo femenino, y la construcción de un equilibrio que trasciende lo individual para proyectarse en el Taller y en la sociedad. Ser mujer masona y representar un taller con veinte años de historia nos sitúa en una posición de honor y responsabilidad: custodiar la memoria, mantener la armonía y servir como ejemplo de equilibrio, fraternidad y compromiso con la luz.

Así pues, espero y deseo que la Masonería, en general, llegue más pronto que tarde a evolucionar e integrar a hombres y mujeres por igual ya que, si el Universo funciona gracias a la unión de principios masculino y femenino, la Logia —como espacio ritual— debe integrar ambas energías para mantener la coherencia.

Gracias por permitirme compartir esta reflexión.

Hna:. Ankh, M:.M:., V:.M:. de la R:.L:.M:. Pensamiento N.º 1.